La palabra maldita

Hoy abordamos de frente una de esas palabras tabú en nuestra sociedad: el cáncer. Aunque en los últimos años, el grado de información  ha aumentado notablemente, no cabe duda de que continúa siendo un tema que causa miedo y angustia ante la menor sospecha.

Nuestros tejidos tienen la capacidad de regenerarse mediante el crecimiento del número de células , que se compensa con la muerte o apoptosis de otras. Cuando un gen capaz de activar el crecimiento desenfrenado de las células se activa (convirtiéndose en oncogen), se altera este equilibrio y el tejido comienza a experimentar una aumento desproporcionado y anómalo; es decir, hay demasiadas células y además éstas no funcionan bien. Esta sería a grandes rasgos, la maquinaria que pone en marcha un tumor, que cuando es maligno denominamos cáncer.

Los órganos genitales pueden albergar diferentes cánceres. No existe el cáncer ginecológico como tal, de la misma manera que no existe el cáncer de útero, como he visto en algunos anuncios; antes bien existe el cáncer de endometrio ( que, a su vez, puede ser de diferentes clases), el de ovario, el de cuello, el de mama… Las causas, los factores de riesgo, el tratamiento y el pronóstico son diferentes en cada uno de ellos.

A continuación, una pequeña reseña de los más importantes, ordenados por su frecuencia de presentación. De la mama hablaremos en otro artículo, ya que es bastante particular.

Cáncer de endometrio. Es el cáncer de los genitales femeninos más frecuente en los países occidentales. El endometrio es el tejido que tapiza el interior del útero y que se desprende cada mes con la regla. Este tumor afecta con más frecuencia a mujeres que han pasado la menopausia o que están entrando en ella. Es favorecido por la obesidad, el no haber tenido hijos y la exposición prolongada a tratamientos hormonales en muy altas dosis. Sin embargo, la toma de anticonceptivos, protege contra este tipo de cáncer y contra el de ovario. El primer síntoma suele ser una regla que se presenta en una mujer que hace años que entró en menopausia. Se diagnostica mediante histeroscopia y , a tiempo, suele tener buen pronóstico.

Cáncer de cuello. El cuello es la parte inferior del útero -la que se dilata durante el parto-. La causa de este tumor es un virus: el papiloma, que es el mismo que origina las verrugas en la piel. Mediante el contacto sexual, se adquieren algunos tipos o familias de papilomas especialmente virulentos que infectan el cuello. Calma: no todas las mujeres con papiloma tendrán cáncer; la mayoría se curarán sin hacer ningún tratamiento. Si la infección persiste y actúan otros factores como unas defensas bajas o una adicción al tabaco entre otras, puede dar lugar a una displasia, que es el paso previo al cáncer. En esta fase, el tratamiento es sencillo. Si no lo tratamos o si el virus persiste en su acción patógena, es cuando podría surgir un cáncer, primero a nivel local y luego se propagaría al cuerpo del útero y a los tejidos adyacentes. En esta fase será necesario actuar con una cirugía agresiva combinada con radioterapia.

Cáncer de ovario. Bastante agresivo, ya que cuando da la cara, suele estar avanzado. Sin embargo, en los últimos años, se han hecho grandes avances. No hay unos factores de riesgo muy definidos ya que los hay de muchas clases ( serosos, mucinosos, de células claras). Se diagnostica por ecografía en el curso de una visita rutinaria o bien porque la mujer refiere síntomas como dolor, peso en la pelvis o pérdida de peso, que nos hacen pensar en él.

Cáncer de vulva. Mucho menos frecuente que los anteriores. Se presenta como una zona ulcerada en los labios de una mujer bastante mayor y que muchas veces se ha ido aplicando diferentes pomaditas pensando que se trata de una irritación de la piel. El ginecólogo hará una pequeña biopsia de la zona si le parece sospechosa. El tratamiento consiste en la extirpación de la vulva, una intervención bastante agresiva con efectos secundarios muy molestos y frecuentes.

Como he dicho antes, se están haciendo grandes avances en todos estos tumores. Cuando se pueden abordar por laparoscopia ( sin necesidad de abrir la barriga), las cirugías son mucho mejor toleradas por la paciente. También han mejorado los tratamientos de quimioterapia, en los que se trabaja activamente para disminuir la incidencia de vómitos y la caída del cabello entre otros efectos.

Pero lo más importante es la prevención. Esto significa hacerse las pruebas de cribaje como la citología, pero también acudir al médico cuando surge algún síntoma preocupante. A continuación elaboraremos una lista de consejos que creo que pueden ser útiles para evitar un cáncer o al menos intentar que se diagnostique a tiempo.

1.- Una visita periódica al ginecólogo con exploración, citología de cuello, ecografía y palpación mamaria, permitirá descartar lesiones incipientes o detectar aquellas que hayan pasado desapercibidas hasta el momento.

2.- Se debe consultar al ginecólogo cuando en varios ciclos seguidos se presentan unas pérdidas que son excesivas o anormales. En la mayoría de casos se tratará de desarreglos hormonales sin importancia, pero siempre hay que mirarlo.

3.- También hay que consultar en caso de coitorragia, es decir, sangrado después de las relaciones de manera persistente. Una simple citología y exploración, nos dejarán más tranquilos respecto al papiloma y el cáncer de cuello.

4.- Es preciso practicar una  ecografía si presenta dolores continuos en la pelvis, sensación de pesadez o un  bulto anormal en la barriga ; y más si se acompaña de pérdida de peso y de apetito.

5.- Las mujeres que están en menopausia (más de un año sin regla) y presentan un sangrado, deberían consultar.

6.- Una úlcera en la vulva en una señora mayor que sangra y no se cura , ha de ser explorada y biopsiada por un especialista.

7.- Las mujeres con problemas de ovulación y periodos muy largos deberían tomar anticonceptivos mientras no estén buscando embarazo.

8.- Si hay antecedentes familiares de cáncer de endometrio, mama u ovario, se debe debe pedir asesoramiento acerca de la frecuencia de los controles a practicar.

9.- Las mujeres que no han tenido contacto con el virus del papiloma, pueden vacunarse contra este virus. La vacuna es efectiva contra los tipos más agresivos que causan cáncer. Ello no las exime de seguir haciendo sus revisiones.

Todos los síntomas que he enumerado, suelen responder a trastornos benignos. Insisto en ello porque no hay que alarmarse más de la cuenta ni angustiarse antes de tiempo. Pero tampoco es bueno cerrar los ojos y evitar pensar en la palabra prohibida. Todos podemos tener un cáncer, pero sería imperdonable que el miedo o la dejadez nos hicieran perder la batalla contra él.

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Acerca de DE SALUD Y OTRAS COSAS

Médico ginecólogo , interesado en salud maternoinfantil , tecnología y ciencia en general.
Esta entrada fue publicada en cáncer, Ginecología, menopausia, oncología ginecológica, recomendaciones sanitarias, Salud de la mujer, tumores ginecológicos y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a La palabra maldita

  1. Merche dijo:

    Hola Juan.

    Me parecen super interesantes todos tus blogs, pero esté me ha llamado especial atención. Resuelve muchas dudas y sobre todo nos da ha entender que no todo es siempre malo, aunque por desgracia sigue existiendo lo malo.
    Pero como madre de dos niñas(aunque todavía falta) me preocupa todo lo relacionado con la vacuna contra el papiloma para niñas, como en todo, se escuchan cosas malas y buenas.
    He leído que hay dos tipos de vacunas, y para que sea afectiva, hay que ponerla en una edad determinada.
    Podrías explicar un poco el tema, hay un amplio abanico, y nunca sabes que creer.
    Muchas gracias.

    Saludos.

    Merche Arroyo.

  2. Mo dijo:

    Una pregunta, ¿qué se consideran ciclos largos? Los míos lo son bastante, pero ya tomé anticonceptivos durante diez años y me aconsejaron dejarlos. Gracias por la info!

    • Ciclos largos son normalmente mayores de 32-35 días o tener periodos de amenorrea , o sea , meses sin la regla. Es típico del llamado síndrome de ovario poliquístico. No son aconsejables los descansos, contrariamente a lo que se creía, a menos que haya alguna contraindicación como : antecedentes de tromboembolismos o tabaquismo.

  3. Mo dijo:

    Yo fui diagnosticada de SOP cuando era jovencita, pero después las ecos era normales y cuando dejé la píldora para concebir a mi hijo me dijeron que era mejor ya no tomarla. Y mis ciclos son totalmente irregulares, de 32 a 47 días (más o menos). ¿Consideras conveniente replantearle la píldora a mi gine? Muchas gracias!

    • Bueno, hay que individualizar en cada caso y tu ginecólogo sabe lo que es mejor para ti. Lo cierto es que las píldoras de baja dosis son buenas porque evitan que el organismo esté sometido a altas concentraciones de estrógenos como ocurre en el caso de las pacientes con ovario poliquístico. Como digo, depende del caso concreto, dela edad, las posibles contraindicaciones y el historial de cada persona.

  4. Mo dijo:

    Muchas gracias por responder. Saludos!

  5. Merche dijo:

    Hola, Hablando de SOP, es normal tener la regla dos días, que se corte uno ó dos días y volverla tener dos días más?, llevo unos cuatro meses así, no me ha pasado nunca.

    Saludos.

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