Parto respetado, naturalmente.

Hemos debatido durante dos semanas en nuestra unidad, un nuevo protocolo de asistencia al parto no medicalizado, comúnmente conocido como “parto natural”. Durante la discusión ha surgido un concepto aún más interesante: el de parto respetado.

De todos es sabido que hay mujeres que prefieren optar por partos con menos intervención médica, sin anestesia y en unas condiciones menos estandarizadas que el parto hospitalario habitual. También es cierto que en nuestro medio se trata de un grupo limitado de población a pesar de los esfuerzos que se han hecho desde la administración por incentivarlo.

Pero sí que hemos observado una tendencia creciente a solicitar planes de parto en los que se repite la palabra respeto. De entrada, hay gente que se siente ofendida ya que esto equivale a sugerir que hasta ahora se ha faltado al respeto a las gestantes en el medio hospitalario. Sin embargo , si profundizamos en las demandas de nuestras pacientes, nos damos cuenta de cuáles son los matices del término respeto en este contexto.

En la segunda mitad del siglo XX, los avances tecnológicos y sociales permitieron mejorar espectacularmente la atención al parto dentro del medio hospitalario. Esto supuso la elaboración de rígidos protocolos en los que primaba la seguridad del feto y de la madre sobre cualquier otro punto. Gracias a la tecnificación, los países occidentales consiguieron mejoras espectaculares en sus índices de mortalidad y mortalidad.

La contrapartida de esta sofisticación en la atención al parto fue que la misma se despersonalizó y se volvió bastante mecánica, como un proceso industrial más. Poco a poco, los pacientes fueron dejando constancia de que estaban satisfechos con el cuidado recibido, pero querían sentirse protagonistas de un proceso que no tiene nada que ver con cualquier otro evento que sucede en la vida de las personas. Ya no valía justificarlo todo con la supremacía de la técnica; la gente quería volver a experimentar la espontaneidad y la emocionalidad del acto único e irrepetible de parir un hijo.

El famoso péndulo, del que ya hemos hablado aquí, se movió hacia un extremismo de inspiración naturista y paramédica. Durante unos años se cuestionó todo lo conseguido hasta el momento y se promovió la vuelta a formas primitivas de atención al parto.

Hoy parece que estamos de vuelta. Tenemos mujeres con un alto nivel de formación, que no renuncian a las mejoras conseguidas por la obstetricia, pero que tampoco están dispuestas a dejarse llevar por una medicina paternalista a un parto en el que ellas son sólo una pieza más de una complicada maquinaria.

El respeto que se nos está pidiendo hace referencia en primer lugar a una humanización de la atención. En un momento en el que las emociones de la madre están siendo puestas a prueba, necesitan nuestro acompañamiento y nuestra comprensión. Pero también reclaman que se les justifiquen los actos que llevamos a cabo. No porque los cuestionen, sino porque suponen una invasión constante de su espacio y como tal han de ser explicados y argumentados de manera razonable. Estamos hablando de no abusar de la práctica del tacto vaginal, de romper la bolsa amniótica sólo cuando es necesario, de no presionar el vientre ( maniobra de Kristeller) en la sala de partos si no es estrictamente necesario, de facilitar el contacto directo con el bebé una vez que éste ha nacido….

Fragmento de un plan de parto de mi consulta:: “No sé si voy a querer la peridural o no. Voy a intentar aguantar, pero en todo caso me gustaría decidirlo a mí. También me gustaría , si es posible, que no se me administrara oxitocina si no es necesario, y que se me explique la razón , en caso de hacerlo. Cuando nazca, quiero que me pongan el bebé en contacto con la piel, siempre que no requiera de atención vital en ese momento. Me gustaría que se me apoyara en mi decisión de optar por la lactancia materna...”

En un centro privado como el nuestro, donde la mayoría de parteras son atendidas por su propio ginecólogo, existe un clima de confianza en el cual se puede hablar sin temor de todo esto. Pero cualquier maternidad debe garantizar que, antes de llevar a cabo cualquier acto obstétrico , se va a explicar convenientemente a la mujer el por qué de las cosas, e incluso a veces le tendremos que solicitar su permiso. Mi experiencia personal es que la mayoría de pacientes no ponen en duda que todo lo que hacemos va encaminado al bienestar de sus hijos y de ellas mismas. Pero se sienten más reconfortadas y tranquilas si pueden entender el proceso y sentirse partícipes de las decisiones que se toman.

Por supuesto, ingresar en un centro supone aceptar sus protocolos y sus trayectorias asistenciales. Sería contraproducente acudir a un hospital y cuestionar absolutamente todo lo que se hace e ir en contra de los profesionales que intentan hacer su trabajo. El respeto debe ser mutuo. Las pacientes deben comprender ( y de hecho, lo comprenden) , que somos seres humanos y tenemos días mejores y peores, pero siempre nos dejamos lo mejor de nosotros mismos en la importantísima tarea que se nos ha asignado. Queremos, ante todo, niños y madres sanas… y contentos.

Juan Acosta

Ginecólogo

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Acerca de DE SALUD Y OTRAS COSAS

Médico ginecólogo , interesado en salud maternoinfantil , tecnología y ciencia en general.
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5 respuestas a Parto respetado, naturalmente.

  1. María acosta dijo:

    Tal y cómo lo cuentas, así es, sería muy interesante q todos los profesionales dedicados a atender está situación tan especial para la vida de una mujer y de su propio hijo tomasen conciencia de este hecho.
    También es fundamental q la madre ponga toda su confianza en dichos profesionales para que ese momento fluya con éxito
    El poder expresar todas las dudas, deseos y temores con tu especialista es la base para esa confianza y respeto imprescindibles para que se convierta en una experiencia inolvidable.

  2. Mo dijo:

    Me gusta mucho tu manera de plantearlo. Yo dudé mucho sobre si hacer un plan de parto o no, pero conociendo a mi ginecólogo (me lleva hace veinte años), presentí que se lo tomaría más como una afrenta que como algo de lo que dialogar y decidí confiar en su saber hacer. No tengo un mal recuerdo del parto y creo que se me trató con educación, pero viéndolo en perspectiva me surgen alguna dudas (por ejemplo, se me puso oxitocina a pesar de que el parto se había iniciado espontáneamente y -desde mi punto de vista- evolucionaba sin problemas; al final se aceleró mucho y acabó en un parto instrumentalizado, no sé si a consecuencia de esa medicación o porque tenía que ser así, pero la duda sigue ahí). No tengo previsto tener más hijos, pero de ser así, creo que esta vez sí trataría de planificar un poco (dentro lo posible, claro está) el tipo de maniobras realizadas.
    Saludos!

  3. Carole dijo:

    Gracias Juan, me alegro de que tengas la mente tan abierta.

  4. Jara Vassallo dijo:

    Lo primero felicitarte por escribir palabras como las que he leído. Me han recomendado este blog y me está resultando muy interesante.

    Quería felicitarte en particular por lo escrito en este espacio. Gracias. Me he sentido muy identificada en algunas cosas.

    Un saludo

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