Silencio, por favor

Después del parto comienza una etapa cuya dureza no es del todo conocida. Los padres, agotados tras una jornada de esfuerzo y emociones intensas, deben ahora aprender a vivir con ese “recién llegado” al que tanto han esperado.

 

Aunque todos hemos pasado por ello, no siempre recordamos lo difícil que resulta coger la práctica en todas esas labores que implican cambiar los pañales, dar el pecho, hacer la higiene y , especialmente, comunicarse con nuestro hijo recién nacido. Van a ser días de dormir poco y vamos a necesitar paciencia y temple para gestionar estas nuevas situaciones.

 

Pero no siempre existe esa tranquilidad en las maternidades. Ocurre que todo el mundo quiere visitar a la pareja, ver al bebé, felicitarles y traer regalos. Las visitas se acumulan y a veces se prolongan toda la mañana o toda la tarde. Los fines de semana se pueden llegar a juntar varias familias en una habitación convirtiéndose el evento en una reunión familiar en la que todos hablan, ríen y van elevando el tono sin darse cuenta. El ruido se transmite a otras habitaciones, los niños gritan y corren por el pasillo y las enfermeras piden silencio mientras intentan atender al resto de pacientes ingresados.

 

Este cuadro lo he visto en muchos hospitales. No somos una cultura silenciosa como lo puedan ser los nórdicos. Pero deberíamos ser conscientes de que, aunque sea con la mejor intención, estamos alterando la intimidad de una pareja que está viviendo unos momentos muy importantes y que necesitan descansar y tener su propio espacio.

 

Me gustaría que este artículo sirviera para concienciar a las familias y amigos de los que han tenido un hijo de que hagan visitas cortas y de que sean respetuosos con el entorno en el que se encuentran. Los nuevos padres no deben tener reparo en pedir a sus allegados que les permitan descansar; ya habrá tiempo en casa de verse y celebrarlo juntos. Pero respetemos esos primeros días que deben ser de descanso y aprendizaje para ellos.

 

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Acerca de DE SALUD Y OTRAS COSAS

Médico ginecólogo , interesado en salud maternoinfantil , tecnología y ciencia en general.
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Una respuesta a Silencio, por favor

  1. VICTORIA GONZALEZ dijo:

    Claro que si! Me encanta el articulo.
    He vivido en mis carnes estas visitas bienintencionadas que por x o por y se alargan o se hacen en mal momento (querer descansar, dar el pecho sin querer espectadores, etc).
    Creo que nos falta, generalizando por supuesto, un poco de empatia con los padres de los recién nacidos. Y por parte de los nuevos papas tener más valentía para “echar” a las visitas… (y que nadie se ofenda claro jajaja).

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